Bajo las condiciones adecuadas, los microbios pueden crecer muy rápidamente. Esto es generalmente algo malo para las personas. Es importante conocer su crecimiento para que bajo ciertas condiciones se pueda predecir o controlar su crecimiento. Para los organismos multicelulares, el crecimiento se mide normalmente en términos del aumento de tamaño de un solo organismo, mientras que el crecimiento microbiano se mide por el aumento de la población midiendo el aumento del número de células o la masa total.

Debido a que las bacterias son fáciles de criar en el laboratorio, su crecimiento ha sido ampliamente estudiado. Se ha determinado que en un sistema cerrado o cultivo por lotes, las bacterias crecen en un patrón predecible, lo que da como resultado una curva de crecimiento que consta de cuatro fases de crecimiento diferentes: fase de retraso, fase exponencial o logarítmica, fase estacionaria y fase de muerte. Esta curva de crecimiento también da el tiempo de producción de un organismo dado, es decir, el tiempo que tarda la población en duplicarse.
La temperatura, la humedad, los niveles de pH y los niveles de oxígeno son los cuatro principales factores físicos y químicos que afectan el crecimiento microbiano. En la mayoría de los casos, la temperatura y la humedad son los factores más influyentes.
El crecimiento microbiano es una serie compleja de reacciones químicas. Las reacciones químicas que ocurren en las células bacterianas o fúngicas están dirigidas a:
El crecimiento microbiano se tiene en cuenta para la observación de las actividades de las células vivas. Es importante monitorear el crecimiento celular y las actividades biológicas y biocatalíticas en el metabolismo celular. Existen varios métodos para predecir el crecimiento celular mediante mediciones directas o indirectas. Algunos de estos métodos son más complejos que otros. Si se compromete alguna consistencia en las mediciones, los métodos más simples son lo suficientemente precisos y ampliamente utilizados.
El peso seco celular, la densidad óptica celular, la turbidez celular, la respiración celular, la tasa metabólica y los metabolitos son muy adecuados para analizar el crecimiento celular. Entre ellos, los tres métodos más conocidos son observar y contar bacterias, medir la masa húmeda o seca y medir la turbidez. Uno de los métodos más comunes aplicados para medir el crecimiento bacteriano es la medición de la turbidez. Para ello se utiliza un espectrofotómetro.
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